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Terra
La Coctelera

Gotas de lluvia caen sobre mi cabeza.

Hace frío. Demasiado. ¿Por qué no puede cambiar ya el tiempo? Qué pesadilla...

Lo peor es tener que levantarse temprano para ir a clase (¡Yuju!). Sí, porque el maravilloso mundo del saber es apasionante, sobre todo cuando estás estudiando Dietética... (-.-).

Además, está lloviendo.

Si ya no es suficiente con que salgas de la cama y se te hielen hasta las uñas de los pies, encima sales a la calle que está llena de humedad y agua que cae del cielo (obvio). Luego llegas a clase y estás congelad@, a penas puedes moverte para coger el lápiz sin que una mini ráfaga de aire que entra por la puerta te llene el cuerpo y te deje estatua. Por suerte nadie se sentó al lado de uno de los radiadores y puedes acoplarte, ahí, apiñadit@ a él.

Termina la mañana y tienes que volver a casa. Sigue lloviendo (guay), el paraguas que llevas no se abre (doble ración de guay) y te pasas unos tres, cuatro minutos intentando hacer que se abra y se quede abierto. Mejor todavía es llegar a tu casa y ver que el muy cabrón no se cierra.

Pero ya estás en casa. Ya da igual. Ya eres feliz pensando en que te pondrás cómod@ y enchufarás la calefacción.

De verdad, quiero que lleguen los días interminables de sol. El cielo es más bonito cuando está color azul.

Ya llegarán. Paciencia.

Besitos y sonrisas.

Bienvenidas, sonrisas.

San Valentín, o 14 de febrero para los que lo prefiráis así. Al fin y al cabo, un día como cualquier otro... ¿Por qué no? También un buen día para empezar a escribir aquí.

Después de infinidad de tiempo me decidí volver. Si os soy sincera, no sé hasta cuándo. Últimamente siento la necesidad de escribir, pero al mismo tiempo no tengo constancia. Intento que lo espacios que me creo duren, aún así, no lo consigo.

Hace muchos años un lugar llamado como éste que veis fue muy querido y muy seguido por mucha gente. Un mal momento que atravesé acabó destruyéndolo (puede que una minúscula parte de mí también se destruyera por aquel entonces), pero he vuelto junto con mi sonrisa. Espero que tanto las antiguas sonrisas como las nuevas que queráis seguirme encontréis aquí un buen lugar en el que podáis sentiros como en casa.

Intentaré que así sea.

Sed felices y, como siempre, os envío besitos y sonrisas.